La evolución; claves para entender la idea de Darwin

Bichos que se transforman en otros bichos; peces que caminan; dinosaurios con plumas; mutaciones y herencia. Cuando se habla de evolución, todo este revoltijo de conceptos surgen de manera desordenada en nuestra mente, sin entender muy bien la idea central.

A pesar de ser una de las teorías fundamentales de la biología o de la medicina, y que tiene con nosotros mas de 150 años, esta teoría es desconocida por una buena parte de la población, en gran medida por culpa de los medios de comunicación, que suelen presentar una idea excesivamente simplificada o incluso distorsionada de ella.

Lo primero que es importante saber es que cuando se habla de evolución, se habla en realidad de “selección natural”; es decir, del mecanismo que usa la naturaleza para crear nuevas especies a partir de otras.

También es importante aclarar que la “evolución” no habla del origen de la vida, sino de cómo ésta se desarrolló y se adaptó a su entorno. Da igual si fue en una charca cálida, si vino del espacio o si comenzó en las profundidades del océano. La selección natural nada tiene que ver con esto, y para comprenderla es además totalmente irrelevante.

Por cierto, por muy romántica que pueda parecer la idea de la evolución al estilo Pokemon (bueno, romántica en la mente de algunos frikis), ésta es mucho más gradual, y se rige por una serie de principios fundamentales, entre ellos:

“Todo ser vivo se reproduce” 

Algo que caracteriza a todos los seres vivos es su capacidad de reproducirse. De hecho, la misión fundamental de todas las criaturas, dicho mal y pronto, es comer y dejar descendencia.

“La replicación no siempre es perfecta”

Nuestro ADN es increíblemente preciso a la hora de replicarse, de hecho, nuestra célula cuenta con su propio mecanismo para corregir y evitar errores en la replicación, pero aún con tales mecanismos, es inevitable que algún error pueda colarse.

La mayoría de estos errores suelen ser inocuos, por lo que pasará a las siguientes generaciones sin afectar significativamente a los portadores del mismo. Otros errores pueden ser perjudiciales para su dueño, lo que le dificulta la búsqueda de alimentos, de pareja, los hace más visible para los depredadores o simplemente impide su nacimiento. Esta serie de mutaciones suele morir con su portador y no llega muy lejos en el acervo genético.

Sin embargo, algunas mutaciones confieren una ventaja a su dueño: Unas piernas ligeramente más largas, un tono ligeramente mas oscuro, unos ojos más grandes o resistencia a una enfermedad, son algunas de esas ventajas.

“Todos estos nuevos rasgos son pasados de generación en generación”

Todos los rasgos físicos son pasados de generación en generación, por lo que cada cambio es acumulativo: tú heredas las mutaciones de tus ancestros, mientras que puedes ser también el origen de una nueva mutación.

Estos cambios son graduales y acumulativos… es como el proceso de aprendizaje de las matemáticas en la escuela: primero aprendemos a sumar, restar, multiplicar y dividir; más adelante aprendemos fracciones y ecuaciones sencillas y mucho después aprendemos ecuaciones de segundo grado, usando para ello las sumas que aprendimos en un principio.

“Nacen más criaturas de las que pueden sobrevivir”

Aquí es donde comienza la verdadera esencia de la teoría de Darwin. No todas las criaturas que nacen pueden sobrevivir, ya que los recursos son limitados. La naturaleza, lejos de esa imagen idílica con la que la solemos asociar, es una batalla encarnizada por comer y no ser comido, y dejar descendencia en el camino.

“Solo sobreviven los más aptos” 

Ser un 1% más rápido que tus vecinos te da una cierta ventaja a la hora de huir de un depredador o de capturar a una presa. Esa ventaja se traduce en que tienes un 1% más de probabilidades de llegar a reproducirte, y legar a las nuevas generaciones ese gen que te hace más rápido.

La naturaleza está constantemente seleccionando aquellas variedades mejor adaptadas al entorno. Lo que hoy no parece de mucha utilidad (como ser un 1% más peludo) puede ser una ventaja enorme si, por ejemplo, el entorno se hace más frío, y si algo sabemos de la naturaleza es que está continuamente cambiando.

Es así como lo que en un principio es una ventaja mínima, a la larga puede ser la diferencia entre sobrevivir o extinguirse. Pero para entenderlo mejor, vamos a imaginar una especie, hipotética, por supuesto. Llamémosla Oso sabanero.

Este oso sabanero vive diseminado por todo el continente (elija usted el de su preferencia), se alimenta de bayas y frutas, raíces, peces, pequeños mamíferos y reptiles, de todo lo que encuentra… es tan versátil que se ha podido dispersar por todo el continente sin mayores problemas. Mientras el clima siga igual, las pequeñas variaciones no marcarán la diferencia.

Supongamos ahora que el clima se enfría, los osos que viven más al norte, se verán en la necesidad de buscar calor; aquellos con un pelaje más grueso y más grasa corporal tendrán más oportunidades de sobrevivir… luego de muchas generaciones, los más lampiños habrán desaparecido. En esa zona del continente solo encontraremos osos peludos y gordos.

Los que viven en la parte sur, sin embargo, enfrentan una grave sequía, por lo que no tienen muchos peces a su disposición, ni frutas tiernas. Con el aumento de la temperatura, producto de la sequía, ser un poco más peludo es un estorbo, a diferencia de los del norte; pero tener una garras grandes y fuertes es de gran ayuda, no solo para pelear por la escasa comida, sino para escarbar en busca de raíces o para capturar a aquellos animales que buscaron cobijo bajo tierra.

En este escenario, y luego de muchas generaciones, veremos osos flacos, con poco pelo y garras muy fuertes y pronunciadas. La diferencia será tal que los osos del norte serán una especie diferente a los osos del sur… habremos visto como nacen nuevas especies, mientras que el oso sabanero ancestral habrá desaparecido.

Con todo esto en mente, es fácil de comprender por qué evolución no necesariamente es sinónimo de mejora, sino de adaptación… por muy perfecta que pueda parecer una especie en este momento, un pequeño cambio en su entorno podrá significar la extinción. Al igual que en con el marketing, la regla maestra en la naturaleza es “adaptarse o desparecer”.

En una próxima entrega hablaremos de cómo el sexo puede ser un motor casi tan poderoso como la selección natural a la hora de producir nuevas especies, y de cómo el hombre ha empleado el principio de selección natural a su favor.

 

Publicado en El Día de Zamora

Ciencia al Día

Ciencia al Día, en El Día de Zamora

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2 Respuestas a “La evolución; claves para entender la idea de Darwin

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