La homeopatía: el placebo favorito de internet.

Imagina por un momento… son las 3 de la madrugada; llevas varias horas dando vueltas en la cama y no ves manera de pegar ojo. Desde hace varias noches has estado igual. Imagina ahora que te recomiendo tomar café, muy negro y cargado, que eso es mano de santo para los problemas de insomnio. Supongo que pensaras que te estoy tomando el pelo.

Aún hay más… no te tienes que tomar ese café de cualquier manera, lo tienes que diluir en agua a niveles astronómicos (ya verás que nunca esa palabra había sido tan bien empleada).  Una vez diluido no te lo tienes que tomar a sorbos, lo que tienes que tomar es una gota, derramada sobre una bolita de lactosa. ¿Te suena ridículo? Pues a miles de personas no, incluyendo a nuestra Ministra de Sanidad.

Internet está plagado con miles y miles de tonterías sobre esta pseudomedicina, que la catalogan de natural, ancestral, inocua y efectiva para todos los males y enfermedades. La polémica ha cobrado más fuerza aún con la decisión del Ministerio de Sanidad de regular cientos de preparados homeopáticos.

¿Qué es la homeopatía?

Para entender esta pseudoterapia, es importante conocer su historia, y la de su fundador, el médico sajón Samuel Hahnemann.

Samuel Hahnemann

Samuel Hanemann, padre y fudndador de esta pseudomedicina

Hahnemann fue un gran hombre. Hablaba varios idiomas, era muy diestro en disciplinas como la química, la farmacia o la medicina, además de ser un conocido filántropo.

Comenzó a ejercer la medicina a finales del siglo XVIII, cuando la medicina distaba mucho de la actual. Se basaba en gran medida en los escritos  de Galeno e Hipócrates, sobre todo en su teoría de los cuatro humores. Para ellos, las enfermedades eran causadas por un desequilibrio entre la bilis negra, bilis amarilla, sangre y flema. Sus métodos de curación, que buscaban reequilibrar los humores, eran aterradores: se inducían vómitos o diarreas, se practicaban sangrías hasta llegar a desmayar a los pacientes… era el siglo de las luces, es cierto, pero eran luces que apenas se estaban encendiendo. 

Esto horrorizó a Hahnemann, que prefirió centrarse en la traducción de obras clásicas antes de seguir siendo partícipe de lo que él denominó una “barbarie”, ya que en muchas ocasiones se infligía más daño a los pacientes del que se trataba de remediar.

En una oportunidad, leyó en uno de los libros que traducía, que desde hacía tiempo se usaba la quinina para combatir las fiebres palúdicas. Eso y algunos libros clásicos de Hipócrates despertaron su curiosidad. Decidió probar él mismo este preparado, que le produjo una fiebre importante. Fue allí cuando concluyó*: si algo que se usa para tratar la fiebre en personas enfermas produce fiebre en personas sanas, es porque lo que produce una causa sirve para curar esa misma causa. Dicho de otro modo: aquello que puede dar lugar a un conjunto de síntomas en un individuo sano puede curar a uno enfermo que presente ese mismo conjunto de síntomas. es decir, LO SIMILAR CURA LO SIMILAR… SIMILIA SIMILIBUS CURANTUR como ya planteaba Hipócrates.

Hipócrates

Casi 2 mil años después, sus ideas aún eran tomadas en serio por los médicos contemporáneos de Hanemann.

Fue así como comenzó a experimentar con miles de sustancia. Casi todo podía servir para preparar un medicamento. El gran problema con el que se topó fue que muchos de ellos eran tremendamente tóxicos. Para ello, teorizó que existían ciertas sustancias “puras” que podrían usarse para diluir la tintura madre y “recordar sus propiedades”, entre ellas el agua, el alcohol, la lactosa, etc.

Las diluciones eran cada vez mayores. Muchas sustancias empleadas en homeopatía eran tremendamente tóxicas incluso con dosis de algunos microgramos, como la ricina, por lo que las diluciones se hacían a escalas específicas.

¿Cómo se prepara un producto homeopático?

M.J. Schwarz preparando homeopatía

El divulgador Mauricio-José Schwarz, haciendo un preparado para un “suicidio homeopático”.

Para preparar un “medicamento” homeopático se parte de una tintura madre, es decir un concentrado de la sustancia que “cura” al enfermo. Una gota de este preparado se diluye en 99** gotas de agua o alcohol, y se le golpea con suficiente fuerza sobre una superficie dura, el resultado será un preparado 1CH.

Este proceso se repite de nuevo, tomando una gota del preparado 1CH y diluyéndola en 99 gotas de agua o alcohol; eso nos da un 2CH. En medicina homeopática se repite este procedimiento hasta obtener un 6CH, que se puede ver en preparados como SEDATIF, pero los homeópatas van más allá.

Según los homeópatas, mientras más diluido esté un producto, mayor será su “poder” curativo, por lo que es habitual encontrar preparados de 30CH, o lo que es lo mismo, una gota de la tintura madre en una piscina del tamaño de LA ÓRBITA DE LA TIERRA (les dije que lo de astronómico estaba más que justificado), pero es posible llegar a encontrar preparados de 100CH o más.

Órbita terrestre

Un preparado 30CH equivale a una molécula diluida en una piscina de este tamaño.

El agua tiene memoria

El número de Avogadro es tajante en el límite en el cual se puede diluir una sustancia. Una vez llegado al 6CH es totalmente imposible que quede molécula alguna. Los homeópatas reconocen esto, pero lo explican alegando que el agua (o el alcohol) tiene la capacidad de recordar a la sustancia con la que estuvo en contacto, almacenando así las propiedades curativas de este producto.

Unión cuerpo-espíritu

Para los homeópatas, la raíz de la enfermedad tienen una fuerte carga psicológica o incluso energética. Para ellos, existe una fuerte vinculación entre el cuerpo y una hipotética “energía vital”. Un desbalance de esta puede producir los “síntomas”. En homeopatía no existen patologías, sino pacientes con síntomas y dolencias. Su visión de la medicina es integral y pasa incluso por tratamiento psicológico y energético, ya que la enfermedad es en una primera etapa mental o espiritual, y luego física.

¿Por qué causa tanto rechazo en la comunidad científica?

La homeopatía viola de forma grosera todo lo que sabemos de física, química y medicina. No aporta prueba alguna de sus afirmaciones, y cuando lo hacen, muestran un “a mí me funcionan”, como si un testimonio fuera suficiente para explicar sus hipótesis.

La ciencia ha avanzado muchísimo desde que Hahnemann planteara sus postulados.  Hoy en día se sospecha que el propio Hahnemann tenía hipersensibilidad a la quinina, de ahí que experimentara fiebre al consumirla.

Su principio de “lo similar cura lo similar” no tiene base científica alguna. Puede ser una idea casi intuitiva y muy antigua, pero la realidad nos muestra que no es así. Diluido o no, el café no cura el insomnio.

Por otro lado, la “memoria del agua” no ha demostrado ser cierto en ningún experimento con condiciones controladas. Los propios homeópatas se muestran incapaces de explicar cómo una molécula de agua (que sabemos que consiste en la unión de dos átomos de hidrógeno con uno de oxígeno) puede almacenar la memoria de la sustancia en la que una vez estuvo en contacto. Para ellos, este hecho es irrelevante. Algunos incluso intentan achacarlo a la física cuántica (sin tener idea de lo que trata esta rama de la física).

¿Y la gente que se ha curado consumiendo homeopatía?

Hasta ahora, todos los casos de “curaciones” presentados por los homeópatas se pueden atribuir al efecto placebo(7)(8). Este efecto explica que si una persona cree que está consumiendo algo que la va a curar, experimentará una mejoría mayor que si no tomara nada.

Placebo

La única diferencia entre este bote y uno de homeopatía es el precio

Las terapias homeopáticas se centran mucho en la parte emocional del paciente. Una consulta con el homeópata puede ser bastante larga, ahondando en el estado anímico del paciente. Esta atención y cercanía puede influir muchísimo a la hora de que este experimente una mejoría importante 

¿Por qué funciona en animales?

El efecto placebo funciona si alguien cree que lo que está tomando le va a curar; sin embargo, un animal ni siquiera sabe que le están medicando. ¿Cómo puede curarse entonces si es solo una bolita de lactosa bañada en agua? La respuesta es sencilla. El cuerpo, tanto el de los humanos como el de los animales, ha evolucionado de tal forma que tiene su propio sistema de curación y reparación integrado. Muchas enfermedades se curan con el médico, sin el médico o a pesar del médico. Son precisamente estas enfermedades las que “cura” la homeopatía.

¿Es peligrosa la homeopatía?

De forma directa no, ya que se trata solo de agua y lactosa. Como mucho puede causarte algún problema de gases, si sufres de intolerancia a este azúcar.

Sin embargo, reemplazar la medicina de verdad y optar por esta “pseudoterapia” puede resultar muy peligroso. Un buen ejemplo de esto es la historia de Penelope Dingle, que cuenta Luis Alfonso Gámez en su blog Magonia:

Penelope Dingle

En su etapa final, Penelope llegó a pesar 35 kilos y padecer dolores casi insoprtables.

En febrero de 2003, sus médicos le detectaron cáncer de colon. Le dijeron que tenía muchas posibilidades de superarlo si se sometía a cirugía y quimioterapia, pero ella se negó. En cambio, decidió probar con homeopatía y complementos nutricionales, renunciando incluso a fármacos para combatir el dolor.

Penelope luchó contra el cáncer hasta que, en octubre de ese mismo año, no aguantó más y optó por someterse a una intervención quirúrgica de emergencia. Era demasiado tarde. El cáncer se había extendido. Era lo que su cirujano, Cameron Platell, le había advertido desde el principio y a lo que ella había hecho caso omiso, en beneficio de la homeopatía.

Deborah Combes, una enfermera que la ayudó en la etapa final de su enfermedad, contó: “No estaba preparada para eso… Pen yacía desnuda en el baño, demacrada. Pesaba unos 35 kilos y no había ido al médico en meses. Sudaba, estaba sin aliento y con terribles dolores”.

La agonía de Penelope fue larga: murió el 25 de agosto de 2005.

 Otros mitos sobre la Homeopatía

– Es ancestral y muy antigua: FALSO, la inventó Hahnemann a finales del siglo XVIII.

– Es natural: FALSO, usa para sus preparados todo tipo de productos, desde sustancias vegetales tremendamente tóxicas como la ricina, hasta plata, carbonato cálcico, veneno de serpiente o cualquier otra sustancia que tenga algún efecto en el organismo.

– Es inocua: DEPENDE. Tomar estos preparados no produce ningún efecto, pero abandonar la medicina de verdad puede resultar muy peligroso.

– En el Reino Unido la subsidia la seguridad social: y también juegan al rugbi, son muy puntuales y toman el té a las 17:00.  El Reino Unido es un bonito lugar para visitar… y ya olvidé de que estaba hablando.

– Debe funcionar, la venden en farmacias: La venden en farmacias porque la gente la compra. Una farmacia es como cualquier otro negocio. También venden gafas de sol, caramelos de menta y pintalabios, y hasta donde se, no tienen efectos curativos demostrados.

– Atacan a la homeopatía por los intereses de las multinacionales farmacéuticas: Boiron es el más grande fabricante y distribuidor de este tipo de “pseudomedicamentos”. Esta industria mueve cerca de 27 millones de euros al año. Boiron compite de tu a tu con otras multinacionales, con sus mismas prácticas despreciables y su afán de riqueza. Como dato adicional, es importante destacar que apenas existe investigación en el campo de la homeopatía. Casi todo el presupuesto de Boiron en investigación se centra en envasado y marketing. 

En conclusión: La homeopatía no ha logrado demostrar su eficacia en ningún experimento a doble ciego, los casos exitosos son simples molestias que se hubiesen curado solas con el tiempo y en todo caso, no existe forma alguna de diferenciarlo de un placebo. En los países donde esta regulada, estos “preparados” solo tienen que demostrar que son inocuos, a diferencia de los medicamentos de verdad, que pasan por incontables pruebas sobre su eficacia y su capacidad de curación.

La consulta con el homeópata es muy agradable y cercana, pero también lo es un café con un amigo o un abrazo de una persona querida, y es además mucho más barato.

 #NoSinEvidencias

No sin Evidencia 2

#NoSinEvidencia es una iniciativa de médicos, científicos, periodistas y público en general que expresan su preocupación por las reciente propuesta del Ministerio de Sanidad de regular estos preparados. Su manifiesto puede ser leído en su web o en la entrada dedicada a este tema en este mismo blog. 

Notas:

* El proceso de razonamiento y reflexión fue muchísimo mas largo y complejo. Resumí para no alargar más la historia.

** CH es solo la potencia más común usada en Homeopatía. También existen potencias DH (o x en el mundo anglosajón) de 1 gota de tintura en 9 de agua o incluso la potencia LM, o lo que es igual a una dilución cincuentamilesimal.

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23 Respuestas a “La homeopatía: el placebo favorito de internet.

  1. Pingback: La Nueva Era De La Homeopatía Hahnemaniania Magnética | Escuela Juveriana - Curanderos·

  2. Hahnemann era un hombre con una visión adelantada a su epoca en la actualidad ya se dan cuenta que a menor dosis mejor para aquellos que no saben la homeopatía se basa en 8 principios:
    1.- Natura morborum medicatrix
    2.- Similia similibus curentur
    3.- Experimetacion pura
    4.- individualidad medicamentosa
    5.- Individualidad Medicamentosa
    6.- Dosis mínima
    7.- Principio Vital
    8.- Miasma (predisposicion)

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