Selección artificial; de enanos a fresas 2.0

Hay que admitirlo; todos en mayor o menor medida hemos sentido simpatía tanto por Peter Dinklage como por Tyrion Lannister, el personaje al que da vida en la serie de Tv Juego de tronos. Nos encanta ver como este “medio hombre” es capaz de reírse de su discapacidad, conocida como Acondroplasia.

A un Teckel o perro salchicha lo vemos como el perro perfecto para la caza en madriguera, o como la mascota preferida por personalidades como la reina Victoria. Tanto el actor como el perro sufren la misma mutación. En una especie se le considera una enfermedad, en la otra un rasgo destacado que merece la pena conservar y transmitir.

Dachshund, Teckel o Perro Salchicha

Nadie diría que tanto el carismático actor como esta raza de perro poseen una mutación muy similar.

Darwin revolucionó el mundo de la ciencia al explicar cómo la naturaleza selecciona aquellos rasgos que brindan a su propietario una ventaja sobre el resto; lo que no sabía es que el ser humano venía utilizando el mismo mecanismo para su propio beneficio desde hacia milenios.

Tal vez por intuición o por aguda observación, nuestros ancestros notaron  que no todas las plantas o animales son iguales: algunas dan un grano un poco más gordo, algunas tienen un poco más de carne, algunas ponen huevos más grande, etc.  Esos rasgos, que en nada benefician a su portador en la naturaleza, son muy apreciados para los hombres que los cultivan. Sus portadores serán seleccionados en detrimento del resto, produciendo así la gran variedad de especies vegetales y animales de nuestras huertas, granjas o industrias. A esto lo llamamos SELECCIÓN ARTIFICIAL.

Nada de lo que comemos es natural

 Puede que nos resulte una imagen idílica pasear por extensos campos de trigo, sentir su aroma natural… una casi perfecta comunión con la naturaleza, salvo por el detalle de que nada en ese entorno es natural. Ese campo de trigo es producto de la manipulación genética del hombre a lo largo de milenios, cruzando, hibridando y seleccionando las variedades, para obtener el trigo de pan que hoy conocemos; un monstruo de la naturaleza con tres pares copias de su material genético (los humanos solo tenemos un par).

Una imagen idílica, pero poco natural

Una imagen idílica, pero poco natural

El maíz, el oro americano, también ha sufrido una suerte similar. Los primeros pobladores del continente vieron como una pequeña mutación originaba una espiga con granos un pocos más gordo. La buena visión de estos hombres transformó una mala hierba apenas comestible en la planta más valorada de este continente.

Comparativa entre el maíz natural y el actual

Puede parecer un regalo de la naturaleza, pero hay mucho trabajo detrás de este alimento americano.

La patata original es un tubérculo diminuto, la zanahoria ancestral una raíz escuálida y blanca, el tomate una hierba silvestre, de fruto muy pequeño y tremendamente tóxico. Cada cosa que ponemos en nuestra mesa ha sido transformada por el hombre.

Las vacas azules belgas, que en internet se venden como un terrible animal transgénico y una aberración de la ciencia humana, no es más que el producto de la selección artificial. Una vaca con hipertrofia muscular pudo ser el origen de esta enorme bestia, que ofrece una carne magra y deliciosa.

Vaca Belga

Por mucho que incistan, esta vaca NO ES TRANSGÉNICA, y es tan artificial como el tomate, el trigo o el maíz.

Acelerando la evolución

Algunos biólogos hablan de la selección artificial como un hecho puntual, que nada tiene que ver con la evolución. Seleccionar rasgos para nuestro beneficio ha convertido a las plantas y animales en dependientes absolutos de nuestros cuidados. Una vaca suelta en medio de la selva no representa un peligro para nadie, si sobrevive un mes sería una verdadera sorpresa.

Las plantas sufren una suerte similar. Una raíz más grande o un fruto con más azúcar no beneficia en nada a la planta. De hecho, si no fuese por los cuidados constantes de los agricultores, estas morirían al poco tiempo, arrasadas por plantas silvestres, menos productivas pero mucho más resistentes. Si nos extinguimos, se vendrían con nosotros todas las especies que vemos en los supermercados.

Ahora bien, seleccionar mutaciones espontaneas en un proceso muy lento. La mayoría apenas tiene efectos sobre el fenotipo y de tenerlo, no son los más comunes.

Para resolver esto, desde hace algunos cientos de años, los agricultores han inducido de forma artificial mutaciones en las semillas; primero con químicos como la colchicina, mas tarde con radiación. Puede parecer muy artificial y cruel este método, pero es el que ha originado casi todas las variedades de tomates que conocemos, el arroz, la fresa y un largo etcétera. En palabras del bioquímico e investigador J. M. Mulet “Ese tomate que te venden como “natural” tiene casi tanta tecnología dentro como tu teléfono móvil”.

Tomates Raf

Hermosos regalos de la tecnología: Ni son naturales ni son ancestrales. Antes de 1970 es imposible conseguir uno de estos

Cruces imposibles

En algún momento de la historia, los hombres descubrieron que no solo podían cruzar “variedades” de una misma especie. Con un poco de paciencia podían cruzar especies distintas para obtener frutos realmente interesantes. El plátano o el maíz son un claro ejemplo de ello.

Platano original

He aquí al precursor de nuestro poco natural plátano de canarias…

El fresón es un monumento a la creatividad humana. Hace algunos cientos de años se hibridó un tipo de fresa silvestre chilena con una fresa propia de américa del norte. Luego, en la década de los 70, mediante mutagénesis inducida a este híbrido, lograron obtener el fruto que hoy conocemos y disfrutamos.

Frutilla blanca

Fragaria Chiloensis, predecesora (junto a F. Virginiana) del popular fresón Fragaria x ananassa

En resumen.  Por muy “artificial” que pueda parecer nuestra comida, no es más que una imitación del proceso que utiliza la madre naturaleza a la hora de seleccionar rasgos, con la única salvedad de que nosotros lo hacemos con un objetivo muy claro, mientras que en la naturaleza es a ciegas.

Reportaje publicado en la sección Ciencia al Día del semanario El Día de Zamora

Ciencia al Día

Ciencia al Día, en el semanario El Día de Zamora

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