La paleodieta. Porque natural y milenario ya no es suficiente

Comer sano y hacer más ejercicio. Lo repiten hasta la saciedad los médicos, nutricionistas y demás personas relacionadas con el mundo de la salud, incluidas nuestras madres, máximos exponentes de este campo. El problema es definir exactamente lo que es sano.

No hay que ser muy listos para saber que el azúcar y las grasas en excesos no entran en esa definición, tampoco algunos hábitos como fumar o beber. Pero ¿qué es comer sano?

Todos recordamos la famosa pirámide alimenticia (1); esa que nos recomienda abundantes cereales y derivados, frutas y verduras, productos lácteos y en menor medida huevos, carne, aves y pescados. Muy ocasionalmente nos recomienda consumir azúcares y grasas. Hasta no hace mucho, comer sano era comer lo que nos indicaba la pirámide, en las proporciones en las que lo indicaba.

Pero un día llegó internet, con su exceso de información y comenzó a complicar las cosas*. ¡Hay que suprimir las carnes! ¡no, lo que hay que suprimir son los carbohidratos! ¡Lo sano es una dieta vegetariana! ¡Comemos muchos químicos**! ¡Hay que comerlo todo natural!. De la noche a la mañana, una dieta sana es cualquier cosa que se le ocurra al iluminado de turno.

A la absurda moda de comer todo natural, sea lo que sea que signifique eso, se le ha sumado una nueva y descacharrante dieta: “La dieta paleolítica” o “paleodieta” (2).

Esta dieta, seguida por varios famosos (no podía ser de otra manera), nos invita a seguir un régimen alimenticio lo más cercano posible al de nuestros antepasados del paleolítico. Nos insta a comer los alimentos que ellos tenían disponibles en esa época, como carne, pescado, frutas, verduras, frutos secos y raíces.  Como no disponían de cereales, legumbres, productos lácteos, sal, azúcares refinados o aceites procesados, estos tienen que ser eliminados de la dieta.

El argumento central de esta moda alimenticia es que nuestro cuerpo no ha cambiado ni física ni genéticamente desde esos momentos, por lo que una dieta tan diferente a la de ellos como la que llevamos hoy en día es la causa de nuestras enfermedades modernas: Obesidad, diabetes, cáncer, problemas cardíacos son algunas de las manifestaciones de nuestro cuerpo como rechazo a esta nueva dieta, para la que no hemos evolucionado. Esto es llevar lo de “si es antiguo y milenario es mejor” a un nuevo nivel.

Suena muy lógico, pero los autores de esta dieta cometen serios errores. Entre ellos:

No existe una única paleodieta

Casi nada de lo que comemos hoy en día existe en la naturaleza en estado silvestre, ni existía en la era paleolítica. El maíz era una mala hierba; el tomate era una baya pequeña y muy tóxica, la Zanahoria era una raíz escuálida y pálida.  Nuestra comida ha evolucionad con nosotros; mediante selección artificial e inducción de mutaciones hemos cambiado los alimentos hasta niveles que ninguno de nuestros ancestros reconocería. (3)

Pero lo más destacado es que hoy en día no se sabe con exactitud qué comían nuestros ancestros del paleolítico. Sabemos que eran muy flexibles con su dieta y que sabían adaptarse a las estaciones, abundancia o escases de alimentos. También sabemos que esta adaptación ha sido clave en toda nuestra evolución. Nuestra gran ventaja es que podemos comer casi cualquier cosa, y eso para nuestros antepasados del paleolítico fue su mejor baza.

Ahora bien, si queremos llevar una dieta paleolítica habría que preguntar: ¿?cual de todas? Sabemos que por ejemplo los inuits siempre han basado su dieta casi por completo en la carne y el pescado; La tribu Hadza, de Tanzania central,  además de hábiles cazadores, son expertos en encontrar y preparar raíces. Los aborígenes del amazonas combinan casi por igual frutas y verduras con carne e insectos. (4) La dieta del hombre del paleolítico se basaba en “lo que encontraba”, así que cabe preguntar ¿La dieta de quien vamos a seguir?

Hemos cambiado mucho

Este argumento es el que más lógico suena, pero les sorprenderá saber que hace 7.000 años, antes de la era neolítica, los habitantes de la península ibérica eran de piel oscura, tenían ojos azules y eran intolerantes a la lactosa, como recientemente descubrieron investigadores del CSIC (5).

Este ejemplo, es solo una ilustración de cómo nuestro cuerpo ha experimentado una serie de cambios a lo largo de los últimos 10.000 años. Aparte de la tolerancia a la lactosa, nos hemos vuelto más resistente a muchas enfermedades y hemos logrado digerir sustancias que de otro modo no podríamos digerir, como el alcohol.

La selección natural sigue modelándonos, imponiendo genes como el que nos permite digerir el gluten o la lactosa sobre los que no lo tienen. La globalización también ha hecho lo suyo. Personas que antes jamás se juntarían dadas las inmensas distancias que los separaban, hoy lo hacen con total normalidad, enriqueciendo nuestro acervo genético.

No vivíamos ni más ni mejor

La imagen del buen salvaje está clavada en el imaginario colectivo, que cree que antes llevábamos una vida más sencilla, y por ende mejor. La realidad es  que a pesar del abundante ejercicio, el aire limpio, el agua sin contaminar y la comida libre de químicos y pesticidas, los hombres del paleolítico morían a edades muy tempranas, tanto como los 30 o 40 años.

La medicina moderna y el estricto control sobre nuestros alimentos han logrado que vivamos el doble o incluso el triple  de lo que vivían nuestros antepasados. Pensar que antes se vivía mejor es borrar de un plumazo los grandes logros de la humanidad, que si bien llevan consigo algunos problemas, no lo hace menos merecedor de nuestro elogio.

No solo vivimos más, sino que lo hacemos mejor. No tenemos que perseguir a nuestra comida, ni caminar kilómetros para buscar algunas raíces o frutas. Pero no solo eso. La carne, las frutas y las verduras que comemos sabemos que están libres de parásitos, gérmenes o virus.

Algo está fallando

De verdad que no logro entender qué es lo que puede estar fallando

¿Queremos llevar una vida saludable? No hay que explorar dietas antiguas. Hagamos caso por una sola vez a nuestras madres, que aprendieron de las suyas: Dieta y ejercicio. Comamos más verduras, más frutas y legumbres. La carne, el huevo y el pescado, junto a la leche y sus derivados, en su justa medida y combinados sabiamente, son más que suficientes para llevar una vida sana. La variedad es la clave de todo. Puedes incluir refrescos, dulces, golosinas y la tan temida bollería industrial, pero, como dice tu madre: con moderación.

Recuerda, si dudas de la veracidad de lo que ve en internet, no lo comparta… piense que en internet siempre es 28 de diciembre.

P.D. si conoce usted algún bulo del que quiera que hablemos, o tiene dudas acerca de la veracidad de alguno en concreto, no dude enviármelo a aplazab@gmail.com, indicando el enlace.

*La culpa no ha sido de internet, pero ha ayudado y mucho a que circulen por el mundo a velocidades que antes ni siquiera imaginaríamos.

** No se los demás, pero yo no suelo incluir químicos en mi dieta, tampoco físicos ni matemáticos.

Publicado en: http://www.sierranortedigital.com http://sierranortedigital.com/portada/2014/02/01/la-paleodieta-porque-natural-y-milenario-ya-no-es-suficiente/

 

Referencias:

1.- http://es.wikipedia.org/wiki/Pir%C3%A1mide_alimentaria

2.- http://es.wikipedia.org/wiki/Dieta_paleol%C3%ADtica

3.- http://www.losproductosnaturales.com/2013_06_01_archive.html

4.- http://circuloesceptico.com.ar/2013/09/los-mitos-de-la-paleodieta

5.- http://esmateria.com/2014/01/26/asi-era-un-europeo-hace-7-000-anos-con-ojos-azules-y-piel-morena/

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18 Respuestas a “La paleodieta. Porque natural y milenario ya no es suficiente

  1. La verdad que este argumento “anti dieta paleolítica” por decirlo de alguna manera, se cae en si mismo, decir que hemos cambiado y que los alimentos de esa era ya no están, y que las dietas variaban de región y que por eso no puede haber dieta paleo; mas lejos y muchísimo menos adaptados a consumir cereales, legumbre y lácteos, y muuuuchos menos bollería industrial y cualquier producto industrial, donde ahí si no tenemos nada que ver.
    La cosa es simple hay que comer los más similar a la era paleolítica, carnes todas, huevos, verduras, frutas, frutos secos.

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