Superbacterias ponen en jaque a la medicina moderna:

La batalla parecía ganada… los médicos veían con asombro y emoción como muchas infecciones, que antes eran una sentencia de muerte, se curaban con una facilidad increíble.  Alexander Fleming había dado con la tan ansiada “bala mágica”; por fin el mundo podría contemplar una era en la que las infecciones bacterianas serían cosa del pasado.

Hoy en día damos la salud por sentado… nos cuesta creer que hace tan solo 80 años, una herida infectada podría significar la muerte para millones de personas. Una correcta higiene, hábitos más saludables y una presencia casi constante de antibióticos en nuestras vidas, nos permiten vivir lejos de todo signo de enfermedad. Pero este idilio podría llegar a su fin.

La Organización Mundial de la Salud publicó recientemente un demoledor informe sobre las amenazas de la resistencia a los antibióticos, y sus conclusiones no podrían ser peores: La humanidad se está acercando a una era en la que ningún antibiótico podrá hacer frente a las infecciones bacterianas. Todo parece indicar que volver a una era pre-penicilina en pleno siglo XXI es una posibilidad aterradoramente real.

Para comprender el alcance de este informe, es imprescindible conocer la historia de esta interminable batalla entre la humanidad y los amos indiscutibles del planeta: Las bacterias

Eficiencia microscópica

bacteria

Esquema de la estructura de una bacteria

 

Las bacterias no son ni buenas ni malas; sencillamente hacen lo que todo ser vivo hace: comen y se reproducen; solo que estas microscópicas lo hacen de manera muy efectiva: En condiciones ideales, una bacteria se reproducirá por fisión binaria en tan solo 20 minutos.

Esto, lo de dividirse y alimentarse, lo vienen haciendo desde hace más de mil millones de años; por lo que a efectos evolutivos, los recién llegados somos nosotros, y somos nosotros los que tenemos que adaptarnos a su presencia.

Su mala reputación proviene de sus hábitos: Todos los seres vivos, incluyéndonos a nosotros, viven en un ecosistema en equilibrio. Cuando las bacterias hacen lo suyo, generan una serie de sustancias que resultan perjudiciales para otros tipos de vida; Hace algunos cuantos millones de años, un tipo de bacterias muy especiales comenzó a expulsar un gas muy tóxico para la vida, pero que hoy es vital: el oxigeno.

Otras veces no es por sus desechos que resultan perjudiciales, sino por su eficiencia a la hora de absorber nutrientes, que por supuesto, nos roban a nosotros.

Sea cual sea el mecanismo, el hecho es que estos minúsculos seres vivos pueden ser bastante problemáticos para nosotros, y hasta que un científico escoces poco ordenado dio con la tan ansiada solución

Un afortunado descuido

 

cultivo contaminado penicilina

Este cultivo contaminado inició una carrera armamentística que puede que perdamos en un corto tiempo

Fleming observó que algunas sustancias eran terriblemente toxicas para algunos tipos de bacterias, pero inocuas para nosotros. Su primer gran descubrimiento fue una enzima conocida como lisozima… y su descubrimiento, poco glamoroso.

Al parecer, el buen doctor estornudó accidentalmente sobre un cultivo bacteriano, derramando un poco de mucosidad en el acto (lo que viene a ser un estornudo en condiciones). En lugar de desecharlo, lo dejó a un lado, seguramente pensando “ya lo limpiaré mañana”.

Algunos días después del “mañana lo limpiaré”, Fleming descubrió cómo donde había caído la mucosidad, las bacterias habían muerto, brindándonos así un primer amago de arma química contra las bacterias.

El segundo golpe de suerte llegó terminado el verano de 1929. Al regresar de sus vacaciones, el investigador escoces descubrió como en un cultivo bacteriano que había dejado “para limpiar mañana” crecía espontáneamente un hongo, concretamente el Penicillium notatum. Lo realmente llamativo era que a su alrededor, las bacterias habían muerto.

Fleming trabajó arduamente durante un tiempo en esta sustancia, pero la obtención y purificación de la penicilina a partir de los cultivos de Penicillium notatum resultó ser una tarea ardua.

Con la llegada de la II Guerra Mundial, la investigación hubo que trasladarla a los Estados Unidos, mejor equipada para la producción industrial de este antibiótico, que había logrado ser purificada y sintetizada por Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey.

A la penicilina se le sumaron otros medicamentos, como la heritromicina o la estreptomicina, iniciando así la llamada “era de los antibióticos”, una era idílica donde las infecciones no significaban la muerte.

Los microbios contraatacan

Los microbios, como el resto de los seres vivos, evoluciona y se adapta a los nuevos entornos. Al reproducirse tan rápidamente, su tasa de mutación es mucho mayor que la de, por ejemplo, unos primates bípedos que fabrican cosas.

Esta capacidad de mutación, sumado al mal uso de estos medicamentos, ha ocasionado que muchas bacterias se vuelvan resistentes a algunos antibióticos: cuando no tomamos un antibiótico durante el tiempo necesario, o lo hacemos cuando no es debido, estamos eliminando a las bacterias “normales”, y dejando a aquellas que hayan desarrollado un mecanismo para hacerse inmunes a este químico.

El problema se agrava cada vez más y más: Los investigadores han descubierto superbacterias multiresistentes a varios tipos de antibióticos, observando altos niveles de resistencia en bacterias que causan infecciones comunes en prácticamente todo el planeta.

Rafael Cantón, Jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal, explica que “Tomar mal un antibiótico, cuando no corresponde, te hace daño a ti, pero también al resto del mundo”.  Estas nuevas superbacterias acaban con la vida de unas 25.000 personas al año en la UE y hasta 30.000 en EEUU.

El estudio de la OMS, realizado en 129 países, recomienda realizar más y más amplias investigaciones a fin de obtener más información de la amenaza y para coordinar la respuesta; así mismo, recomienda crear conciencia en la opinión pública sobre el abuso de estos medicamentos.

”No tenemos que ser pesimistas, pero tampoco podemos dormirnos porque es una lucha contra el tiempo” advierte Cantón.

Publicado en El Día de Zamora en la sección Ciencia al Día

Ciencia al Día 209

Un espacio para la divulgación y la actualidad científica de El Día de Zamora

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2 Respuestas a “Superbacterias ponen en jaque a la medicina moderna:

    • No puedo hablar por mis lectores, pero te digo que por lo menos yo prefiero la medicina basada en evidencias… por aquello de que funciona y esas tonterías.

      Tengo la mala costumbre de fiarme de estudios hechos bajo el rigor de la ciencia, y no en charlatanes que dicen que curan con buen rollo mientras te despluman aprovechandose de tu buena fe y tu ignorancia…

      Pero gracias por la sugerencia… suerte con la medicina del buen rollo

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