Desmontando la astrología I

Fue probablemente durante una oscura noche sin luna, que alguno de nuestros antepasados, en un tiempo muy muy muy distante, decidió alzar su mirada al cielo y al contemplar perplejo ese maravilloso espectáculo, decidió ubicar allí la morada de sus dioses. No podría ser de otra forma, si yo fuese un dios, sería allá donde viviría.

cielo nocturno

Un cielo como este debe haber cautivado a nuestros ancestros

Esa misma noche, sin saberlo, comenzó una relación muy especial entre los hombres y los astros. Pasamos de contemplar un cielo misterioso a mirar cara a cara a los dioses, y como no, a darles a esos astros y a esos dioses un poder ilimitado sobre nuestra vida y nuestros destinos.

Y es que por fantástico que pueda resultar este relato, no es de extrañar que la humanidad haya estado ligada casi desde su origen al cielo nocturno. Nuestros ancestros no tardaron en percatarse de que la posición de ciertas estrellas estaba ligada con la llegada de las estaciones, con la migración de manadas, o con la cosecha de diferentes cultivos. El cielo nocturno era la morada de los dioses, y nuestro mejor y más fiable calendario.

Por lo tanto, hablar de astrología es hablar de la historia misma de la humanidad, aunque habría que precisar: Hablar de la astrología occidental es hablar de la historia de la civilización occidental.

tablilla sumerios zodiaco

Cilindro-sello sumerio que aparentemente representa constelaciones zodiacales: de izquierda a derecha, Urgula, Pabilsag, Anunitu, Shamash/Utu (con un cuchillo en la mano), Simmah (la Golondrina), Ea/Enki y su ministro, Isimud.

 

Los primeros textos con predicciones astrológicas datan de hace cerca de tres mil años antes de Cristo. Se trata de unos escritos cuneiformes descubiertos en oriente medio; pero la astrología tal como la conocemos hoy en día nace de la mano de los babilonios en el siglo VII AC. Fueron ellos los que inventaron el concepto de zodiaco, es decir, una banda en el cielo conformada por 12 constelaciones con nombres de animales sobre la cual trazan sus trayectorias el Sol, la Luna, y los planetas (aunque existen algunos precedentes de este concepto).

Los babilonios también fueron los primeros en usar la posición de los astros para crear predicciones sobre cosechas, inundaciones o guerras… La astrología había pasado de predicciones abstractas a develar el futuro de aquello que interesaba realmente.

Ya para el 400 AC, comenzaron a aparecer las primeras cartas astrales personales. La astrología había pasado de predecir grandes acontecimientos de modo general a describir la personalidad y el porvenir de los individuos. Gracias a los astros, las personas podrían saber qué esperar de ese recién nacido.

En época de Alejandro Magno, los griegos tuvieron la oportunidad de conocer y adoptar todo este sistema de creencias, que encajaba muy bien con su misticismo matemático. Al ser conquistar Grecia por los romanos, como con casi todo de la cultura griega, adoptaron y exportaron su “astrología matemática”, llevándola a todos los rincones del mundo occidental.

Sorprendentemente, el cristianismo reclamó para sí esta disciplina, convirtiéndola en una “ciencia determinista” que regía la vida y el destino de las personas en la tierra. No hay que olvidar que los “Magos de Oriente siguieron una estrella en el cielo para dar la bienvenida al mesías”.

Triplicities

Hoy en día, un número importantes de personas están absolutamente convencidas de que existe algún tipo de influencia de los astros en la vida y destino de las personas, aunque nadie, ni los propios astrólogos concuerdan en cómo lo hacen exactamente.

 

¿Determinan los astros nuestras vidas mediante fuerzas conocidas?

Esta cuestión no es ni de lejos nueva. Infinidad de científicos, de forma mas o menos formal han aportado su opinión al respecto, destacando que hasta el día de hoy no existe ninguna fuerza o explicación científica que pueda respaldar tal afirmación. Para muestra, podemos enumerar las más conocidas y probables

-La gravedad: esta fuerza, que domina sobre el universo entero no puede ser la responsable en determinar el destino de un recién nacido. En una carta astral, planetas como marte o venus suelen ser protagonistas a la hora de determinar estas características, mientras que en la vida real la interacción gravitatoria con estos astros sería irrisoria comparada con la que pueden ejercer el sol, la luna o más concretamente el hospital, el médico o la madre (que paradójicamente no intervienen para nada en la carta natal). Por lo tanto; la gravedad no es la responsable de influjo astrológico.

-La fuerza de marea: Aunque técnicamente es un efecto secundario de la gravedad, esta fuerza es la responsable de las mareas en nuestro planeta. Esta fuerza puede llegar a alterar la forma de un cuerpo grande sin cambiar su volumen. Esta fuerza, a diferencia de la gravedad que disminuye su efecto con el cuadrado de sus distancias, lo hace con el cubo, por lo que esta fuerza solo es determinante entre objetos muy grandes que estén muy cerca. Como es tan pequeño su efecto, en cuerpos rígidos como la tierra, los metales o nosotros mismos es imperceptible. Al igual que con la gravedad, la fuerza ejercida por el sol, la luna o la tierra anularía cualquier efecto que pudieran tener planetas lejanos como júpiter o Saturno.

-La radiación electromagnética: Aunque su forma más reconocible es la luz visible, en el universo existen formas de radiación mucho más energética como la ultravioleta, los rayos x o los gamma y mucho menos energéticas como los infrarrojos, microondas y ondas de radio.

Todos los cuerpos emiten radiación electromagnética en mayor o menor medida. De nuevo el campeón absoluto es el Sol, que emite cerca de tres mil millones de veces más radiación que Marte. En segundo lugar, la mamá y el médico, al tener una temperatura de mas o menos 37ºC emiten más radiación infrarroja que otros cuerpos celestes, que dada su escasa temperatura, su radiación en forma de infrarrojo o microondas sería mucho menor.  La luz visible tampoco podría someterse a consideración, ya que el único cuerpo celeste que emite este tipo de radiación sería el sol y las estrellas de las constelaciones, pero estarían bloqueadas por el propio edificio.

-El magnetismo: Esta otra fuerza podría ser la responsable de transmitir los designios de los astros, sin embargo, esta fuerza se transmite muy mal con las distancias. La propia tierra es un gran imán natural, pero tan débil que un imán de cocina puede opacarlo. El sol posee miles de imanes a la vez, pero inapreciables desde la tierra. Venus y marte no poseen ningún tipo de magnetismo natural, mientras que mercurio sí. En todo caso, sea cual sea la fuerza que pudieran emitir o no los astros, sería opacado por el electroimán de un frigorífico de uso domestico.

-las propiedades físicas de los astros: La astrofísica ha avanzado muchísimo en este campo. Hoy en día tenemos conocimientos muy precisos sobre la masa, la composición, la velocidad de rotación y traslación de los astros que componen las cartas astrales. Sin embargo, ninguno de estos parámetros resulta ser de utilidad para los astrólogos. De hecho, a pesar de los innumerables avances en astrofísica, la astrología apenas se ha visto modificada.

-una fuerza desconocida: Esta es la hipótesis favorita de los astrólogos. Si la influencia de los astros se debe a fuerzas desconocidas, la propia astrología, que lleva más de tres mil años en activo, podría aportar las pistas necesarias para catalogarla. El problema es que a pesar de los miles de años y las miles de observaciones, los propios astrólogos no son capaces de ponerse de acuerdo sobre el tipo de influencia que ejercen determinados eventos astronómicos

 

y ¿Qué hay de los aciertos en las predicciones astrológicas?

horoscopo periodicos

Esta sección, plagada de vaguedades y generalidades es habitual en los periódicos. OJO con la predicción de Tauro

Un sencillo experimento realizado ya innumerables veces pone al descubierto la poca fiabilidad de esta disciplina pseudocientífica. Basta con redactar una supuesta carta natal, resaltando virtudes generales que toda persona afirma o desea poseer y entregarla a un grupo de voluntarios afirmando que se trata de una carta astral personalizada y única para percatarnos del poder de sugestión que posee esta disciplina. Como se trata de generalidades, casi nunca se puede fallar en las predicciones.

Pero no hace falta reunir a un grupo de voluntarios. Trate de reunir un número lo más grande posible de horóscopos de un día determinado y compare las predicciones de un signo en concreto. Una predicción meteorológica puede dar un porcentaje un poco mayor o un poco menor de probabilidades de precipitación, o puede diferir en uno o dos grados la temperatura pronosticada, pero en el caso de la astrología, las predicciones suelen ser tan dispares como si en un lugar predijeran una ola de calor y en otro una nevada.

Otro sencillo experimento: busque una pareja de mellizos y examine sus vidas. Si los postulados de la astrología son correctos, sus vidas deberían resultar enormemente similares, mucho más que de una pareja de hermanos nacidos en años distintos. Cientos de estudios en esta materia se han llevado a cabo (sobre todo en el área psicológica) y los resultados contradicen de forma grotesca lo que afirma esta pseudociencia.

En una próxima entrega, analizaremos el proceso de elaboración de una carta astral y las contradicciones con la ciencia moderna que esta practica presenta.

Publicado en Sierra Norte Digital. Para ver la entrada original, haz click AQUÍ

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