Esa será tu opinión…

¿Qué sistema funciona mejor? El capitalismo, el socialismo, un comunismo limpio de intereses oscuros o una social-democracia de manual?

Esta pregunta seguro generará mucha controversia; no importa en qué contexto sea formulada, seguro será el inicio de un interesante debate… eso sí, es poco probable que se llegue a una conclusión satisfactoria; como mucho, terminará en tablas, aunque puede que en una no reconocida victoria de una de las partes.

Es que sobre este tema hay mucho que decir, y hay mucho que ya ha sido dicho. Existen cientos de libros con argumentos impecables que defienden una u otra postura. Existe también evidencia que demuestran los aciertos y fracasos de uno u otro sistema.

Lo mismo pasaría si pregunto cual es el mejor compositor de música clásica de la historia, o más aún; si podemos considerar al reggaetón como una expresión musical tan legítima como blues o folk. No importa cuan sólida y bien argumenta sea mi respuesta, al fin y al cabo solo será mi opinión… para gustos están los colores.

Pero… ¿y que pasa cuando hablamos de cosas más concretas? Al hablar de salud, por ejemplo, mucha gente suele contra argumentar con un “pues esa es tu opinión, yo tengo la mía”. ¿Es igual de válido ese argumento para hablar de la eficacia de un medicamento?

Todas las opiniones son respetables cuando hablamos de cosas tan subjetivas como el tipo de sistema de gobierno o si existe algo más delicioso que un sandwish de nocilla y mantequilla de cacahuete… pero por fortuna, a la realidad le importa muy poco tu opinión.

Este malentendido es la raíz de cientos y cientos de bulos, mitos y pseudociencias que abundan en la red, tratando de equiparar una opinión con un hecho demostrado…. Pero ¿por qué no puedo opinar sobre el poder curativo del limón o el bicarbonato de sodio?

Para responder esta pregunta, sería necesario explicar qué es la ciencia y como funciona.

La ciencia es un método para obtener conocimiento. Mediante una serie de reglas y procedimientos, los científicos tratan de elaborar explicaciones para el mundo natural. Un científico no emite opiniones; elabora hipótesis y las demuestra con evidencias y experimentos… algo más o menos así:

Imaginemos que un científico se topa con un fenómeno natural misterioso e inexplicado. Lo primero que hará será revisar la literatura científica, buscando alguna explicación a éste o a otros fenómenos similares. Armado con su arsenal teórico, elaborará una hipótesis, o explicación temporal de ese fenómeno.

Esta hipótesis no solo debe tener un sustento teórico, sino que además debe ser coherente con otras teorías en campos similares. Para darla por válida, tendrá que encajar en el complejo puzzle científico.

Para saber si su hipótesis es cierta, deberá realizar una predicción y someterla a experimentación: “Si esto es así, entonces bajo estas condiciones deberá ocurrir esto”.

Esta es la parte más tediosa del método científico. La experimentación puede demorar años o incluso décadas:

 

 

Esta parte del método es crucial. Si el experimento se comporta como el investigador predijo, procederá a elaborar un informe y publicarlo en una revista especializada, de lo contrario tendrá que comenzar de nuevo.

Pero allí no termina la cosa: Antes de ser publicado, la revista deberá revisar el informe en busca de errores, bien en su metodología, o bien en los datos recogidos. Para evitar cualquier posible error, se procede a una revisión por pares, es decir, dos especialistas en la materia estudiada revisarán a fondo dicho informe, buscando cualquier anomalía o defecto en el mismo… y son muy tiquismiquis en esto; no es fácil salir airoso.

Si supera esa etapa, será publicado, pero tampoco se podrá dar por terminado el método… lo que viene a continuación es la parte decisiva: Científicos de todo el mundo intentarán replicar el experimento, tratando de obtener los mismos resultados. Si es así, la hipótesis de nuestro científico pasará a ser una TEORÍA, si no, será descartada.

Ahora volvamos a lo que nos atañe: ¿Por qué tu opinión sobre el poder curativo del limón no es tan válida como la de nuestro científico? Porque carece de pruebas, mientras que la de él ha pasado innumerables filtros, los suficientes para poder afirmar que describe la realidad.

Esto es muy importante tenerlo claro: la realidad es la que es, independientemente de tu opinión o del consenso de la mayoría… y aquí surge otra confusión: La ciencia NO ES DEMOCRÁTICA. Las instituciones científica sí, pero la ciencia, como método de obtener conocimiento no lo es.

Los científicos no se reúnen en las universidades a votar cual hipótesis aceptan y cual no. El consenso se alcanza con evidencias: una terapia contra el cáncer es aceptada no porque les gusta (ni por presión de las malvadas farmacéuticas), sino por la evidencia, ensayos clínicos y experimentos realizados que demuestran su eficacia.

¿Te acuerdas que mencioné que una hipótesis debe encajar con otras teorías en campos similares? Bien… la reflexología, a parte de carecer de evidencia empírica, no es capaz de encajar con la teoría evolutiva: ¿Que beneficio, desde el punto de vista evolutivo, puede representar para un organismo tener reflejados sus órganos en manos y pies? ¿en qué momento de nuestra evolución se desarrollo el qi? ¿tenían qi los Homo Erectus? ¿los habilis? Ningún reflexólogo es capaz de responder a estas preguntas, por lo que su hipótesis no se ajusta a la realidad.

Hagamos un experimento: Reúne a un grupo considerable de personas; suban a la azotea de un edificio no muy alto (unos 3 pisos bastarán), justo en el borde, decidan por mayoría que la gravedad es solo una opinión, tan respetable como la vuestra y salten… verán como vuestra opinión se vuelve irrelevante.

Entonces: ¿es solo mi opinión? No, de hecho ni siquiera es una opinión, es una teoría contrastada y demostrada… lo tuyo sí que es una opinión; muy válida para hablar de música o sandwish, pero irrelevante para hablar de ciencia. Por mucho que lo creas, la tierra no será plana ni el limón te curará el cáncer.

La próxima vez que leas alguna “teoría” controvertida o descabellada, pregunta ¿Está revisada por pares? ¿Está publicada en alguna revista científica seria? ¿Sus experimentos han sido replicados? ¿Otros expertos concuerdan con sus afirmaciones? ¿contradice otras teorías ya demostradas?… así descartarás más de un bulo.

Y no, comparar al regaeton con el blus es una aberración, y esa sí que es una opinión

Publicado en Sierra Norte Digital en la sección Bulos de Internethttp://sierranortedigital.com/portada/2014/09/06/esa-sera-tu-opinion/

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Una respuesta a “Esa será tu opinión…

  1. Me he enganchado a tu pagina leyendo un articulo tras otro, esbozando una sonrisa an alguno y una carcajada en otros.
    Sencillamente son geniales, sarcasticos y demostrando la desinformación que reina hoy en dia pese a ser la era de la información.
    Enhorabuena

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