Flores de Bach: porque la homeopatía no era suficientemente ridícula

Seguro que has recibido un correo o un cartelito muy mono de Facebook recomendándote usar Flores de Bach. Son buenas casi para todo: desde la depresión hasta el alcoholismo, sin olvidar problemas de índole espiritual como la soledad o vivir anclado en el pasado. Además, esta “terapia” es natural y tiene muy buen rollo… si es que el que está enfermo es porque quiere.

Esta terapia floral, que luce encantadora, tiene solo un pequeño problema: ES UN TIMO MONUMENTAL… si alguna vez has probado esta pseudoterapia o estabas pensando en hacerlo, detente a leer esta entrada.

La terapia floral del Dr Bach fue desarrollada por un Doctor; de apellido Bach (sí, de ahí su nombre). Más concretamente por el médico y homeópata británico Edward Bach, que en la década de los 30 desarrolló una terapia basada en extractos de flores silvestres que según él curaba problemas de índole espiritual y emocional, y de esta forma curaban problemas físicos.

Visto así, puede que no parezca tan descabellada esta pseudoterapia. Todos conocemos el poder curativo de ciertas plantas y sabemos que un estado emocional negativo puede influir dramáticamente en la salud de los pacientes… sin embargo, lo mejor aún está por llegar.

El buen Dr. Bach no solo pensaba que un estado emocional negativo podía agravar una enfermedad, sino que las propias enfermedades eran causadas por estos estados negativos y por malas actitudes ante la vida. Para solucionarlo, este “investigador” elaboró una lista de 38 preparados a bases de flores silvestres, que según él, curaban estos estados emocionales.

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Hermosas son, sin duda; pero de ahí a tener poderes mágicos hay un salto muy gordo

¿cómo descubrió el Dr. Bach qué flores curaban qué tipo de estados anímicos? Pues usando métodos de lo más científicos y rigurosos: Paseando por los campos de Gales, el “investigador” entraba en contactos con las plantas; si una determinada flor le producía un determinado sentimiento, él asumía que lo haría en todas las demás personas. Sus defensores suelen decorar esta historia afirmando que él “intuyó” que determinada flor poseía un determinado poder de modificar los estados anímicos… es decir, el buen doctor decidió lo que le salió de la… intuición.

Una anécdota curiosa es la de la flor Impatiens glandulifera usada en esta “terapia” para curar la… (adivinen) Impaciencia. ¿por qué? Por su nombre. Linneo bautizó así al género porque este tipo de plantas dispara sus semillas, en lugar de esperar a que caigan solas o por acción del viento como lo hace la mayoría. Es decir, que el buen Dr. Bach decidió que una planta que se llama Impatiens debía de ser buena para curar la impaciencia.

Si esto aún no le parece descabellado, veamos como es el proceso de elaboración. Las flores (y actualmente otras partes de la planta) son maceradas en agua y luego diluidas en una solución alcohólica en una proporción 1:144… es decir, una gota de esta maceración en 144 gotas de alcohol. Es como la homeopatía pero sin darle golpes mágicos (o sucusión que dirían los vendedores de agua mágica).

En fin, que tenemos ante nosotros una “terapia” que dice que las enfermedades las origina el mal rollo, y que para curar ese mal rollo hay que tomar una solución alcohólica con una gota de un macerado de una flor que se le ocurrió, así por las buenas, a un médico inglés de principios de siglo, que curaba ese mal rollo.

No confundamos esta “terapia” con las terapias basadas en hiervas. Aunque este es otro tema intrincado, es importante recordar que existe un número grande de plantas con propiedades medicinales demostradas a base de investigaciones muy rigurosas.

¿Por qué hay gente a la que le funciona esta terapia?

Para recetar una flor o la otra (aunque ya hemos visto que da igual qué flor se recete) el “terapeuta” debe indagar muy bien en el paciente. En esta “terapia” es importante tomar en cuenta la personalidad y el estado anímico del paciente. Es esta investigación (sumada a una larga charla, por lo general muy amena y cercana) la que realmente tiene efecto sobre el paciente.

Es importante recordar que los pacientes que acuden a este tipo de “terapias” lo hacen aquejados de males menores, fácilmente tratables. Mismo efecto podría tener una larga conversación con un amigo cercano, con un familiar o en última instancia con un psicólogo de verdad (de los que emplean terapias demostradas mediante experimentos controlados, no usando energías místicas ni pajas mentales).

En definitiva: si la homeopatía resultaba ya ridícula a la luz de la razón, la “terapia” con las flores de Bach lleva un paso más allá la estupidez de charlatanes como el Dr. Edward Bach.

Publicada en la sección Bulos de Internet de Sierra Norte Digitalhttp://sierranortedigital.com/portada/2014/11/01/flores-de-bach-porque-la-homeopatia-no-era-suficientemente-ridicula/

14 Respuestas a “Flores de Bach: porque la homeopatía no era suficientemente ridícula

  1. Excelente entrada! Lo único que quiero comentar es que “Hierbas” va con B y no con V. Estaría bueno corregirlo porque esta gente es capaz de agarrarse de cualquier cosa para seguir sosteniendo sus creencias. Le envié esta nota a alguien que me ofreció terapia con flores de Bach y me dijo: “Ni sabe escribir el tipo, a quién le crees? A un médico – el” Dr.” Bach – o a un tipo de Internet que no sabe escribir?”
    La verdad es un sinsentido a veces intentar lidiar con esta gente. Pero bueno, dejo este comentario igual. Me pareció una excelente y clara entrada sobre el tema. Saludos!

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