Como reconocer un Bulo

No deja de sorprenderme que la principal virtud de internet sea a su vez su mayor inconveniente. Cualquiera puede generar contenido, cualquiera puede hacerse una pagina web y servir de comunicador. No hay control alguno, lo que resulta estupendo para la libertad de expresión, pero tampoco hay un filtro… todo tiene cabida en la red, por disparatado o malintencionado que sea.

Las Redes Sociales añadieron un plus a este gran inconveniente… compartir información, sea cual sea, es tan fácil como hacer un clic. Los bulos nacen y se reciclan con una facilidad y rapidez asombrosa.

Reconocer un bulo, aunque en principio parece sencillo, suele resultar bastante complicado, bien porque solemos tener mucha confianza en aquello que leemos en internet, bien por desconocimiento o bien por simple ingenuidad, pensando que sería ridículo que alguien nos quisiera engañar con algo tan serio.

Muchos investigadores, instituciones y especialistas han elaborado algunos patrones para tratar de reconocer estos engaños. Numerosos bulos suelen reunir algunos de estos criterios, pero en realidad no existe un patrón definido.

Por lo general, un bulo suele hacer referencia a un hecho extraordinario, inverosímil o muy llamativo, como por ejemplo “Monsanto recibe el Nobel de agricultura”.  Otros,  por el contrario, apelan a algún hecho emocional, sensible o dramático: “Una chica pierde la vista al derretirse sus lentillas”. Abundan también los que hacen referencia a nuevas terapias y formas de mantenerse saludables: “El agua de mar puede curar todos los males”. Están también los que te advierten de peligros inminentes, entre ellos “en el cine dejan inyectadoras con sida”.

La mayoría de estos bulos no suele hacer referencia a ninguna persona o institución en concreto, no suele tener una fecha determinada y en el caso de nuestra lengua, se suele utilizar un castellano neutro para que pueda trascender fronteras entre los millones de hispanohablantes. No suelen tener referencias, o de tenerlas, suelen ser vagas e imprecisas: “Un prestigioso investigador” o “en una universidad rusa”.

En todo caso, más allá de las miles de claves y consejos que puedan ofrecer los expertos, la forma más fácil de descubrir si se trata de un bulo lo que tenemos delante es usar dos poderosas herramientas: Escepticismo y sentido común.

Dudar de casi todo es un trabajo pesado y complicado, pero no todo lo que vemos en internet suele ser llamativo. Si una afirmación se sale de lo común, lo primero es preguntarse: ¿Aparte de este humilde blog, algún otro medio SERIO y con PRESTIGIO se ha hecho eco de esta noticia? ¿Hay algo en la página web de los implicados? ¿Se ha pronunciado algún experto?

Recordemos el caso de McDonald`s y el Ches Oliver: Lo primero que salta a la vista es que ni en la tele, ni en la radio o en los periódicos salió nada, a pesar de ser una noticia apetecible para los medios. ¿No es esto motivo suficiente para dudarlo? ¿Por qué un humilde blog tiene acceso a esta información y un periódico, con un equipo de periodistas hambrientos de noticias no?

Hay ejemplos aún más exagerados de cómo un poco de sentido común basta para descubrir un bulo: ¿Alguien se acuerda de la chica que se tragó su móvil para que su novio dejara de revisarlo? Aparte de que existen métodos mejores para evitarlo, tragarse un móvil es una tarea que resulta, cuando menos, bastante complicada.

Uno de mis favoritos es el de los sorteos de ordenadores y teléfonos móviles. Una tienda, que tiene 89 móviles de alta gama, los sortea entre sus seguidores de Facebook, ya que no puede venderlos porque están desprecintados… ¿Es lógico pensar que una tienda va a regalar 89 aparatos que valen una pasta solo por dar “Me Gusta” a su página de Facebook? ¿No los puede vender como “seminuevos” y al menos recuperar la inversión?

En el caso de los bulos más complejos, a veces el propio sentido común no es suficientes. No todo el mundo es una enciclopedia de conocimientos, y los pormenores de la quimioterapia pueden resultar sumamente complejos.  Una breve investigación, de no más de cinco minutos puede ser suficiente para desmentirlo: copiar el título de la “noticia” en Google, añadiendo la palabra bulo u Hoax puede arrojar datos útiles para saber la verdad de lo que se afirma.

Revisar las fuentes o los implicados también puede ser otro método útil: ¿Existe la universidad que mencionan? ¿El doctor que emite el veredicto trabaja donde dicen que trabaja? ¿Existe el científico al que citan?.  Es común que los bulos se inventen instituciones o expertos, sobre todos de tierras lejanas; muy poca gente está al corriente de los avances en investigación rusa, o de la parte norte de Suecia.

En caso de dudas, y aún habiendo pensado detenidamente lo que vamos a compartir, existe la posibilidad de consultarlo en grupos de expertos o escépticos, que abundan en las redes sociales, que además aclararan gustosamente cualquier duda que puedas tener al respecto, o enviándolas a este servidor, que en la medida de lo posible aclarará cualquier duda que pueda surgir; aunque tampoco esté exento de tragarse algún que otro bulo.

Recuerde que por muy elaborado que pueda ser un bulo, este dependerá de nosotros para poder propagarse. Somos nosotros tan responsables como los que los elaboran: Si dudas, no lo compartas.

6 Respuestas a “Como reconocer un Bulo

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